Ikigai, un secreto japonés



" Ikigai" es el secreto japonés para una vida con sentido. Está formado por las palabras ‘iki’ (vida o estar vivo) y ‘gai’ (lo que vale la pena y tiene valor), no tiene una palabra exacta para su traducción al castellano, pero es algo así como lo que hace que merezca la pena vivir, eso que consigue que nuestra vida tenga un propósito. Es algo que nos da fuerzas para levantarnos cada mañana.

El ikigai no busca la felicidad a toda costa, sino que ésta se convierte en una consecuencia de nuestro propósito en la vida. Si tenemos un ikigai, aunque las cosas nos vayan mal , la vida puede resultar más llevadera, más soportable, nos sentimos útiles, con un objetivo por el que pelear cada día y, a partir de eso, sentimos felicidad.

Compartimos algunos consejos para encontrar o mantener tu ‘ikigai’:

Empezá analizando lo que tenés delante: el ‘ikigai’ no es nada sublime ni extraordinario, a veces es algo muy simple. Algunas de las preguntas que te pueden guiar son: ¿Qué amas hacer?, ¿En qué sos bueno?, ¿Con qué se te pasa el tiempo volando?, ¿Qué necesita el mundo que vos puedas aportar?.


Tomate las cosas con calma: la urgencia es inversamente proporcional a la calidad de vida. Como dice el viejo proverbio: «Caminando despacio se llega lejos». Cuando bajamos un cambio, el tiempo y la vida adquieren un nuevo significado.


Revisá tu ‘ikigai’ de vez en cuando: vamos cambiando y lo que era fundamental para vos a los 40 años puede no serlo a los 60.


Mantenete siempre activo: retirarse de un trabajo “formal” es una oportunidad para aprender cosas nuevas, retomar algo postergado o dedicarle tiempo a una causa que te motive y a la que quieras contribuir.


Rodeate de buenos amigos: recupera la conversación genuina (sin celulares de por medio), pedí consejos, si los necesitas, y sé también la oreja de alguien que quiere ser escuchada.


Ponéte en forma: el agua que se mueve, fluye fresca y no se estanca. Del mismo modo, tu cuerpo necesita un poco de mantenimiento diario, así que baila, camina, respira conscientemente y conéctate con la naturaleza.


Da las gracias: estamos más acostumbrados a percibir lo que nos falta o lo no tenemos, pero si nos entrenamos para dar gracias, al menos una vez por día, nuestro ikigai saldrá fortalecido.


Viví el momento: no podemos cambiar el pasado ni predecir el futuro pero podemos hacer que hoy valga la pena estar vivo. Como decimos en Nau: la vida es ahora.



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