Morder el verano

Actualizado: ene 28

Tenemos el antídoto perfecto para el calor de este fin de semana: los poemas de Pedro Mairal



UN DURAZNO

Morder el verano, morder el sol entero por 1,80 el kilo. Este durazno recién llegado a casa fue apenas sueño de árbol escondido alentado por el fertilizante, después fue flor y fruto verde solo protegido de plagas y de heladas por cinco pesticidas, engordado por lluvias y riego por goteo, cosechado por Pablo Luis Ojeda oriundo de Río Negro que tumba en un colchón de gomaespuma su cuerpo dolorido cada noche. Cargado en un camión que avanza bajo el cielo maduró este durazno con el viaje, después llegó al mercado, atravesó las mafias, fue a parar a una cámara de frío que le fijó el color y lo detuvo durante cuatro meses cerca de San Cristóbal hasta que lo compró Supermercados Disco, y lo llevó a la sucursal 14 sector verdulería de autoservice donde yo lo elegí, lo embolsé, lo hice pesar lo tiré en el carrito al lado del pan Fargo, las pechugas, junto al Skip Intelligent y el queso, lo llevé hasta la caja, le leyeron su código de barras, lo pagué, lo reembolsé con nailon, lo traje caminando hasta mi casa cruzando la avenida, bordeando el hospital, entre ciegos, cirujas, policías, lo subí en ascensor y llegó a la mesada de mármol sin golpearse. Entonces lo libré de las dos bolsas, le lavé el pesticida en la canilla, le lavé todo el cansancio del camión, el humo, la noche de las manos de Pablo Luis Ojeda, le saqué la etiqueta de la marca y lo mordí con ganas de matarlo, lo asesiné con dientes, mandíbulas y lengua y a pesar de la química, de la distancia muerta, a pesar de la larga cadena intermediaria, me encontré allá en el fondo de su sueño amarillo con esa flor primera que perfumaba el viento.

Por Pedro Mairal


Y como va a hacer mucho calor te compartimos más poemas de Mairal publicados en Consumidor Final, editorial bajo la luna, 2003.


CON ADEMÁN ANTIGUO

En el vapor del baño se dibuja desnuda y luminosa. Ceremoniosamente, abre una toalla azul, se inclina en una reverencia para el dios de toda su belleza. El pelo en catarata hacia adelante. Lleva suave la toalla hasta la nuca, se envuelve la cabeza, con ademán antiguo tuerce diestra la boa de algodón, la enrosca en espiral y sin saber siquiera que ha rezado se yergue tan hermosa con turbante que el solo gesto alumbra la vida cotidiana.

*

CUANDO LA LENGUA ECLIPSA

Cuando la lengua eclipsa este presente, cuando cubre las cosas con un color grisáceo y nominal, hay un ácido al fondo de la experiencia fresca, porque es aquí y ahora pero en el verbo rancio, en la estructura fúnebre del habla.

La fronda del verano, el aire inédito atraviesan el viejo pulmón occidental. La vida inaugurada, el sol contemporáneo vistos siempre con el anteojo fijo, mortal, judeocristiano; o el transcurrir adánico, las moscas, todo cautivo en este latín erosionado. El colibrí veloz entorpecido por este carromato colonial que rueda lentamente en sus vocales, esta siesta sintáctica en el polvo del aire castellano.

El cansancio de la filología espanta la inocencia de esta luz, agrava los objetos, va imponiendo la herencia de las manos sobre el tacto, el andamiaje helénico a los vientos, fuerza a la sangre a andar en su adjetivo, a la noche a estrellarse acordemente con su cosmogonía.

Cayendo como un párpado, el imperio cae en la voz, ahora, mientras digo la arena de la piedra de mi nombre.

*

PELUQUERÍA

En la luz del espejo le están cortando el pelo al que yo soy. La gran tijera que recorta el día roza la yugular, roza la nuca con el frío metálico de un arma; y el que yo soy me mira porque sabe, porque tiene al revés el corazón. La voz del locutor anuncia una jugada peligrosa, el peluquero mira a la pantalla, (su equipo va perdiendo) me hace una pregunta, yo me miro decir que no me gusta el fútbol, miro cómo me crecen las orejas y en el humor helado, la tijera me susurra su tajo.

*

LA MARIPOSA

En la ropa colgada, en el yuyal, atrás de los galpones y la siesta vuela una mariposa de sangre. A pique las cigarras desploman todo el sol dentro un balde. Sólo la mariposa escapa a lo monótono que cae. En el calor volteado sólo su brillo flota. Un latido posado sobre un pasto, las alas encendidas en el aire, en torno a la humildad de las gallinas, arriba en el verano, abajo en la extensión de la culebra, la brasa de sus solamente alas circunda las camisas. Con liviandad de soplo vuela la mariposa en el cansancio, vuela con su color de sangre que aliviana el sueño de las sábanas mojadas. Todo cae en la siesta. Salvo la mariposa.

*

SUPERMARKET SPRING

ella duerme profunda, embarazada vinculada a los ciclos naturales a los astros del nacimiento eterno gira en la luz nocturna de la fertilidad flota en el mundo, etc yo no puedo dormir tan planetariamente tan cíclico y preñado tan alumbrado y hermoso tan plácido y redondo yo soy el expulsado silencioso en la sombra artificial en la mediocridad de los productos los impuestos sanguíneos la angustia existencial del noticiero medio enfermo sin perro y sin hermano deambulo por la casa voy al baño certifico mi insomnio en el espejo giro solo en el plano de tres ambientes amplios con balcón a la calle y lavadero me siento en la penumbra entre las lucecitas que titilan mensajes ceros verdes luces rojas a.m. stand-by power una constelación mis electrodomésticas estrellas mi primavera de supermercado mi infancia de ascensor no crezco no muero no tengo luz adentro no voy a ningún lado respiro en el sonido de la noche rodeado de taxistas floristas policías kiosqueros vendedores ambulantes mozos repartidores carteristas todos los expulsados a la acidez nocturna la avenida vacía la masculinidad y sus desiertos

*

LA AURORITA

Invierno en la avenida Juan B. Justo y el viejo pedaleando en la Aurorita rosada de la nena. Un pullover y otro y camiseta, la campera del Shopping Abasto está muy cara, la motito alemana está muy cara, la bici con seis cambios japonesa también y las monedas no son para ir en micro sino para el puchero y al destino hay que llegar igual. Si caminando es lejos entonces en la bici rosada de la nena. Después de veinte años de baulera vuelve a salir al viento . Las ruedas chiquititas recién resucitadas. No hay más vueltas manzana por el barrio, no hay más chocolatines los domingos, ahora no es juguete sino tracción a sangre, segunda vida útil de transporte, reciclado biciclo, tempranito, la aurora de otros tiempos, la infancia convertida en desencanto, la nena limpia baños en Miami y el padre, el inmigrante, pelado y jubilado, trepado a la Aurorita, se aleja pedaleando.

*

LA FAUNA EMBALSAMADA

¿esto es un poema? ¿estar a oscuras sin dormir puede ser un poema? ¿si no hay nada puede haber un poema? ¿si digo que respiro en este cubo negro, no es algo ya? ¿no es demasiado? ¿no es mucho más que esto en realidad? busco un silencio quieto entre paredes una sola palabra de penumbra cualquiera menos noche porque noche está sólo permitida a los poetas cósmicos yo me refiero a este apagón del verbo la boca ciega en la sombra de este miércoles yo fui -yo quise ser- poeta natural, poeta cósmico pero soy un poeta de edificio poeta de ascensor y no quiero dormir quiero estar acostado sin luz en las palabras por ejemplo: ¿adónde están las manos de esta pregunta? ¿cómo es un poema en un departamento a oscuras? yo que llamaba mulata, yegua de tinta a la noche ¿adónde voy a ir? ¿qué voy a hacer con mi fauna embalsamada a las dos menos cuarto sin imagen a tientas por el verbo del piso seis sin sueño? vendo o alquilo mi fiel cosmogonía, cambio sistema solar por dos palabras ciertas que consigan decir toda mi sombra.

************************************


Si este verano querés entrar en la intimidad del poema, te esperamos en el taller intensivo de poesía "Dentro del poema" con Pedro Mairal.


Compartiremos textos de grandes poetas para analizarlos en profundidad y descubrir sus trucos verbales y emocionales.


Más info e inscripciones en https://www.nauexperiencias.com/experiencia-dentro-del-poema




#nauexperiencias #regalaexperiencias #poesía #dentrodelpoema #pedromairal




23 vistas

+ 54 9 113 464 2511