¿Por qué contamos historias?


En El viaje a la ficción, Mario Vargas Llosa describe como nadie este proceso: … “la idea del despuntar de la civilización se identifica más bien con la ceremonia que tiene lugar en la caverna o el claro del bosque en donde vemos, acuclillados o sentados en ronda, en torno a una fogata que espanta a los insectos y a los malos espíritus, a los hombres y mujeres de la tribu, atentos, absortos, suspensos, en ese estado que no es exagerado llamar trance religioso, soñando despiertos, al conjuro de las palabras que escuchan y salen de la boca de un hombre o una mujer a quien sería justo, aunque insuficiente, llamar brujo, chamán, curandero, pues aunque también sea algo de eso, es nada más y nada menos que alguien que también sueña y comunica sus sueños al unísono con él o con ella: un contador de historias”.



En la actualidad ¿por qué nos gustan las historias, sin importar la edad que tengamos? Según varias investigaciones, nuestro cerebro está programado para disfrutar de un relato porque influye directamente en nuestras emociones y revive momentos de nuestra vida, ya sea propia o colectiva. Además, una narración nos genera una conexión, una identificación con otros.


Crear y compartir historias es la mejor manera de enriquecer nuestra vida. Las historias pueden ser una pausa, un descanso entre tanto ruido y acelere cotidiano. Son una forma también de encontrar alguna respuesta a preguntas que nos angustian, o una posibilidad de dejarnos llevar sin preocupaciones, aunque sea mientras dure la historia.


En Nau Experiencias estamos convencidos que todos tenemos una historia para contar. Te esperamos este sábado 15 de junio en el seminario de creatividad ¿Qué estás tramando?, con Pedro Mairal.


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